No voy a cambiar a alguien que me hace falta por la idea absurda de un ser perfecto. La voy a extrañar, sí, pero voy a entender mi pérdida de modo total: sin flebotomías al estilo Willow Weep for Me, sin eufemismos de cementerio, en resumen, sin sesgos cenicientos en absoluto. Si yo en algún momento, durante esta nueva pena, me pusiese a pensar: "Oh, si ella ahora estuviese aquí, me comprendería, entendería mi dolor", lo que estaría haciendo en este momento sería honorar su recuerdo, pero tan sólo para yo así sentirme mejor.
Lo que sí podría suceder sería que cuando saliera a la calle, de pronto me encontrase con ella. Entonces, en vez de llevarme el asombro de mi vida, le repetiría las palabras ya una vez dichas: "Sabes, te apareces en el momento preciso." Y quizá, con algo de suerte, ella recordaría mi comentario (lo que sería muy improbable) y me reiteraría: "¿Es que aún no te has dado cuenta que siempre nos encontramos en los momentos clave?" Pero todo esto ya fue.
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